
Querida Idurre:
Hoy nos toca despedirte, y no podemos evitar sentir una mezcla de emociones. Han sido tres años desde que comenzamos juntos en la Shala, y en todo este tiempo, has sido mucho más que una compañera de trabajo: has sido una amiga y una inspiración.
¡Hemos vivido muchas cosas juntos!
Tu dedicación como profesora de Chi Kung y Tai Chi, tu forma de transmitir y tu cercanía con todos los que te rodean, la vamos a echar de menos.
Estamos seguros de que en esta nueva etapa seguirás brillando y llevando tu energía tan especial a otros lugares y personas.
Gracias por todo lo que has aportado y por los momentos que hemos compartido.
Esperamos que este no sea un adiós, sino un «hasta pronto».
Con cariño Ana y Kike.
Deja una respuesta